25.10.11

La pereza, un placer positivo para vagos temporales

La pereza es un placer, convertirnos en unos pequeños vagos por un momento es un placer. Y como tal sensación placentera, produce adicción. Encontrar la paz y la tranquilidad, el placer en no hacer nada, en abandonar nuestro pensamiento a la reflexión, a contemplar, a dejar pasar el tiempo, produce placer a muchas personas. Y es beneficioso para controlar el estrés, para realizar reflexiones y meditaciones, para descansar profundamente.

Todos necesitamos tener tiempo libre, momento propios que nos pertenecen. Y muchos sentimos gozo perdiendo ese tiempo en nada, haciendo el vago o literalmente abandonándonos a que el tiempo pase. Ser un pequeño vago resulta gratificante pues a cambio recibimos el placer de la pereza, lo cual es beneficioso si sabemos controlar esa relajación y no caemos —ni en cantidad ni en calidad— en el otro extremo; creernos que por ser placentero, podemos y debemos abusar de esta sensación.

Tener pereza y convertirnos en unos reflexivos vagos es bueno si aprovechamos ese tiempo en precisamente eso, reflexionar y pensar para nosotros mismos —con la calma necesaria— en qué podemos y debemos hacer luego, en los momentos “normales” que vienen a continuación. La moderación en hacer de vagos es el límite para que la pereza sea positiva. Para disfrutar del placer diario no necesitamos de grandes cosas sino de muchas pequeñas que vamos agrupando y sumando. Para disfrutar de esos pequeños instantes, nada como ser perezosos y dejarlos que pasen lentamente delante de uno mismo. Pero a continuación hay que retomar el control de la vida y ponerse a vivir en serio y con potencia.

Recordar que la pereza puede crear adicción como todo tipo de situaciones o drogas que producen placer. Es buena para el estrés pero mala si la consumimos en exceso. Como casi todo.

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