1.5.12

A partir de los 50 años, el desempleo, el paro, es una enfermedad

Esta tarde me he encontrado en la calle con un buen amigo. Mis encuentros con amigos desempleados van en aumento, por la propia dinámica del mercado laboral y su crisis. Mi amigo, casado y con dos hijos, trabajador en la misma empresa desde hace décadas, sufre ahora que solo sea la esposa quien trabaja. Él era (es, aunque él lo dude) contable, el hijo tras siete años cree que es ingeniero de algo y la hija menor está terminando recursos humanos. 

Con la mirada algo más perdida hemos hablado de su inglés incipiente que va aumentando a través de una academia y de sus temores a ser capaz de volver a aprender idiomas, de los malos tiempos que nos han tocado para jodernos las tripas, de su insistencia en los currículos aunque no se ajusten a sus cualidades, del entendimiento familiar ante su nueva situación que ya empieza a pesar. 

Si, también tiene más de 50 años y sabe que está muy jodido poder reenganchar, pero no quiere pensar en el abandono, en perder la fuerza, en no lograr un empleo “de lo suyo”. Hay que ir preparándose para NO encontrar empleo DE NADA. Hemos quedado para hablar esta semana con más calma, también con él quedaremos para intercambiarnos penas —ya somos tres cincuentones de chaqueta y corbata—, para trasladar las experiencias de cada uno a un saco conjunto y ver qué se puede hacer con todas ellas. Ellos todavía confían en lograr sacar la cabeza del pozo. Yo les ayudaré con optimismo a intentar ver el amanecer aunque venga nublado y tarde.

1 comentario:

  1. Comprendo bastante bien como se siente alguien que con 50 años ha perdido su empleo en un momento después de 20 años o más trabajando en una misma empresa, con los cambios que se han producido de compras, opas hostiles y variantes similiares como sucedió en mi caso. Ahora con 50 años es más complejo, pues lo más que se valora son los números que le cuestan al empresario las personas y el talento es importante y sin duda la competencia feroz y con más preparación y manejo de más de un idioma, el empresario puede pedir lo que quiera y a bajo coste, ya que los sueldos han bajado y la facilidad para el despido es facil y económica.

    Dices textualmente en tu artículo: Yo les ayudaré con optimismo a intentar ver el amanecer aunque venga nublado y tarde. En verdad me apunto a tu ayuda con sumo gusto si soy bienvenida, me gustará conocer las herramientas que diariamente aún no he puesto en valor para salir de este punto de tres años en desempleo

    Un cordial saludo.

    Charo Luengo

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