25.11.12

Qué le sucede a un desempleado en sus primeros meses de paro

Desgraciadamente son tiempo complejos para poder mantener el empleo, es fácil perderlo y será muy complicado poder mantenerlo en el futuro. Son nuevos tiempos y nuevas situaciones. ¿Qué hacer si me acaban de despedir? 

Lo normal es que tras el disgusto del despido, esa sensación de injusticia que no llegas a entender, el odio te llene la vista y el pensamiento y no sean capaz de entender casi nada. ¿Por qué yo? Lo explicas en casa, a los familiares más directos, lo intentas justificar, lo vas asumiendo, acudes a un abogado, intentas defenderte para al menos tener un colchón económico que te ayude y te hundes. 

A la semana vas asumiendo que esto se veía venir, que debes tener unas semanas de descanso mental y replantearte cosas. No es urgente buscar empleo nuevo, sino ver en qué punto personal estás, qué vas a necesitar, qué debes hacer y como. 

Tras dos o cuatro semanas empiezas a darte cuenta de que debes cambiar tu propia velocidad, que hay que moverse con urgencia, que debes ponerte a trabajar en buscar un nuevo trabajo. Se acabaron las vacaciones mentales. Si en estas semanas de relajación has sido capaz de entender donde estás y hacia donde quieres ir, algo complejo por otra parte, vas bien. Pero muchas veces estos tiempos vacíos solo sirven para lamerse las heridas. 

Miramos ofertas, apuntamos direcciones de clientes, de amigos, de proveedores, de contactos. Intentamos trasmitir de manera positiva nuestra situación, edificamos nuestra primera batalla de acciones positivas para salir del atolladero. Somos positivos y ágiles. Fuertes y capaces. Y empezamos a mandar currículos a empresas con las que estamos seguros, será más sencillo encontrar trabajo.

No nos llaman. El teléfono no suena. En una oferta a la que te presentas estabas junto a 200 candidatos. Nadie te ofrece ideas nuevas, formas que te ayuden a saltar. Te animas, te ayudan los familiares directos avisando que es complicado pero que tú vales mucho. 

Recurrimos a internet, lo dominas, son innumerables los lugares a los que se puede acudir en busca de ayuda, para crecer en formación, para buscar empleo. Esto es increíble. Repasas listas y ves cientos de ofertas pero también miles de candidatos. Debes ser el mejor, repasas tu formación asumes que en algunos aspectos hay que mejorar. 

Aquello no es tan fácil. Lo dices a la familia, si, hay muchas posibilidades, pero están todas llenas de miles de personas como tú. Tal vez hay que irse de tu ciudad, lo planteas en busca de consuelo o de entendimiento. Deben apoyarte, estás empezando a sentir el vacío del espacio. Vuelves a pedir ayuda, ya no estás tan convencido de que será sencillo que te ayuden, sientes que siempre te dicen que si, que no hay problema, pero te añaden diversas maneras de incidir sobre lo que van entendiendo que son fallos en tu formación, en tu profesionalidad, en tu experiencia. Surge la edad, los idiomas, el sector en el que has trabajado, el momento complicado, la movilidad, tu sueldo anterior. 

Empiezas a encontrar amigos, conocidos, vecinos, que están en tu misma situación. Son desempleados como tú. Os juntáis poco a poco, os empezáis a lamer la heridas, a contaros vuestras experiencias, a decir lo complicado que está todo. Has pasado unos pocos meses y vas cobrando el desempleo. Empiezas a pensar que en algún momento se acaba el desempleo, que entonces… ¿qué se puede hacer entonces? 

Ya te has planteado volver a estudiar, cambiar de residencia a otra ciudad, cambiar de sector y de profesión. Has pensando en crear una microempresa, unirte a otro desempleado amigo. Has solicitado asesoría en diversas oficinas de tu comunidad, de tu ciudad. Son todas iguales. Asumes que no pueden asesorarte mejor. Te diste cuenta que estabas esperando junto a una docena de desempleados con tu. Erais todos iguales. 

Te han intentado tomar el pelo en una entrevista de trabajo. En otra te vimos totalmente alejados de la realidad. En varias de ellas los sueldos eran muy diferentes a los anteriores. No eras tan joven, no tenías la experiencia o no sabías coreano. En casi todas te atienden personas que son máquinas. Nunca te responden con sinceridad. Nunca te dicen que no. El teléfono móvil hace semanas que no suena. 
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Mira compañero desempleado; el futuro lo tienes que escribir tú. Esto es muy complicado pero no imposible. Saldremos de esta. Nadie sabe cuando y debemos estar preparados para que sea largo, pero lo estás haciendo bien. O al menos lo estás haciendo como se puede hacer, aunque no tengas resultado. Si no hay nuevos puestos de trabajo es imposible que puedas conseguir uno. Sigue peleando, sigue formándote. Entiende que lo anterior es posible que no valga, que ahora la vida es diferente, por muy duro que sea. No pierdas ni los nervios ni la moral. Eres bueno en lo tuyo, sobre todo eres bueno pues estás buscando soluciones. Suerte, amigo.

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